
Empezaré contando una simpática anécdota. Viajaba en el transporte público de vuelta a casa, cuando de repente el chofer del bus toma sorpresivamente un recorrido distinto. La primera reacción fue de sorpresa e incredulidad, mire al resto de la gente para confirmar mi inquietud y claramente el desconcierto era generalizado. ¡El chofer había equivocado el recorrido¡, de pronto surge la primera voz; ¡Chofer se equivocó , no es por aquí¡, luego se sumaron distintas voces, desde los tonos más amables, pasando por las tallas típicas, hasta el amargado que nunca falta y empapela en groserías al pobre conductor. Decisión unánime
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